1. No tener sexo seguro. El preservativo es condición sine qua non en un encuentro íntimo. En el caso de tener pareja estable, hay que estar muy confiado y tener sobradas pruebas de que el otro no pueda llegar a contagiarnos alguna de las tantas enfermedades de transmisión sexual.
2. Creer que el sexo es sólo penetración. Nadie debería evitar una "previa" adecuada ni creer que cada encuentro es una competencia o escalada de orgasmos. Besos, caricias, masajes, masturbación... El sexo tiene y pide su tiempo, relajación, creatividad y no necesariamente tiene que terminar en penetración.
3. Miedo, fiaca o rechazo a practicar sexo oral. En la lengua y tantas otras zonas de la boca se encuentran eficaces herramientas para provocar, más allá de momentos inolvidables, el mejor de los orgasmos. No es una obligación ni mucho menos, pero no dejes de preguntarse: ¿qué me estaré perdiendo? Si algún integrante de la pareja nunca lo practicó o tuvo experiencias traumáticas, ayúdense a descubrir lo bueno que tiene esta otra forma de besar el cuerpo
